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Piroxicam y Nimesulida (o por qué desconfio de los medicos)

La verdadera medicina se basa en la prevención.

Contexto:

Tengo tortícolis hace 8 años.

Debo reconocer que, por pereza y falta de gestión, nunca continué con mis fisioterapias para fortalecer los músculos del cuello (es una deuda que tengo conmigo) y aunque tomé medicamentos (relajantes musculares como Nimesulida y Piroxicam) nunca continué con el tratamiento.

Cuanto tenía 16 años realicé un curso preuniversitario en el cual uno de mis profesores planteaba que muchos médicos son “títeres” de las casas farmaceuticas. Conservé dicha idea en mi memoria pensando que un médico puede recomendarme medicina para aliviarme pero también para obtener algún tipo de beneficio económico por concepto de colocación (como se denomina en el sector financiero) de medicina de las casas farmacéuticas en sus pacientes.

Hoy pienso que la mejor decisión que pude tomar fue abandonar los medicamentos que me recomendaron para la tortícolis: Tomarlos NUNCA fue la solución real (solo un paliativo) y me estaban matando lentamente.

¿Qué he hecho entonces por mi cuello?

Identifiqué varias causas de la tortícolis, entre las cuales quiero destacar la excesiva fuerza G recibida por los tripulantes del transporte público durante la aceleración y frenado de los autobuses con transmisión manual (aprendí a amar la transmisión automática, en especial las transmisiones de doble embrague)

¿Qué autobus público urbano tiene descansa-cabezas? CERO! Por lo que tu cuello recibe toda la fuerza G.

Cifras:

  • Transportarme en autobus significa el 33,3% de mi dolor de cuello
  • Otro 33,3% es falta de higiene postural ocasionada por carencia de descansa-cabezas en mi silla de la oficina
  • El restante 33,3% es falta de fortalecimiento muscular.

Mi tratamiento:

  • Conduzco mi propio vehículo (así controlo yo mismo la cantidad de fuerza G)
  • Tengo mi propia silla ergonómica (ya que pocas empresas se preocupan por la higiene postural de sus empleados)
  • Debo hacer ejercicios de fortalecimiento muscular (esa es mi actual deuda: fisioterapia)

Lo anterior me ha servido mucho más que las malditas pastillas de Nimesulida y Piroxicam, objeto de este artículo.

Como dije al comienzo: La verdadera medicina se basa en la prevención.

Fármacos peligrosos

piroxicam-nimesulida

Publicado por: Diario “El Espectador”
Fecha: Noviembre de 2008
URL: http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso88997-farmacos-peligrosos
Autor original: Lucía Camargo Rojas
Imagen: David Campuzano

En las droguerías de nuestro país se pueden conseguir, con prescripción médica (aunque muchas veces sin ella), tres fármacos que han sido sacados de circulación en varios países y ante los cuales diferentes agencias de medicamentos han recomendado suspender su uso. Se trata del Lumiracoxib, la Nimesulida y el Piroxicam.

Los tres son medicamentos empleados para el manejo del dolor y se clasifican como antiinflamatorios no esteroideos. El primero de ellos, el Lumiracoxib, fue suspendido por la Agencia Australiana de Medicamentos (TGA, por sus siglas en inglés) en agosto del año pasado, luego de recibir ocho reportes de serias reacciones hepáticas al medicamento. En dos de los casos reportados, los pacientes fallecieron. Por eso la TGA recomendó a los 60.000 australianos que se estima lo tomaban suspender la dosis y discutir nuevas alternativas de tratamiento con sus doctores.

La decisión de la TGA fue un detonante para que la Agencia Europea de Medicamentos evaluara el caso y concluyera que los riesgos que producía al hígado eran mayores que los beneficios. Razón por la cual recomendó el retiro del Lumiracoxib del mercado en aquellos países donde todavía se comercializaba.

De ahí en adelante se presentó una reacción en cadena de varios países que decidieron suspender la venta del producto. En América Latina, por ejemplo, Argentina, Guatemala, Chile y El Salvador suspendieron preventivamente su comercialización a finales de 2007. En marzo de este año Perú se unió a la decisión, así como Brasil hace cuatro meses.

Sin prohibir


En Colombia, en octubre del 2007, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), siguiendo las alertas internacionales, publicó en su página web una advertencia a los consumidores y anunció una posible suspensión de su comercialización. Sin embargo, el 27 de noviembre de ese año anunció que el medicamento entraría en una revisión de oficio y que, mientras tanto, se continuaría vendiendo el Prexige (del laboratorio Novartis), nombre con el que se encuentra registrado en el país, en sus presentaciones de 100mg, 200mg y 400mg.

Además, advirtió a los médicos tratantes no recetar el fármaco por más de cinco días, mantener bajo vigilancia estricta a sus pacientes e informar de cualquier reacción adversa que se pudiera presentar.

Ante la sorpresiva reacción del Invima, el Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional (Cimun) se dedicó a rastrear las acciones que se habían tomado en distintas agencias del mundo entero en relación al Lumiracoxib y en su Boletín de Farmacovigilancia de noviembre de 2008 solicitó formalmente al Invima el retiro del medicamento en el mercado colombiano.

De acuerdo con Martha Cecilia  Rodríguez, subdirectora de medicamentos y productos biológicos del Invima, entre el 19 y el 21 de noviembre, la Comisión Revisora de Medicamentos tomará una decisión con respecto al Lumiracoxib. Pero advierte: “No nos han llegado suficientes reportes de los médicos que indiquen que el medicamento produce reacciones adversas, la alerta es más que todo internacional”.

En cuanto a la Nimesulida y el Piroxicam, el Invima no tomará ninguna decisión en los próximos días, debido a que considera que las alertas internacionales no son suficientes. Sin embargo, farmacólogos  como Claudia Vacca, de la Universidad Nacional y Oscar Gutiérrez, de la Universidad del Valle, aclaran que éstos, al igual que el Lumiracoxib, generan más riesgos que beneficios (el primero produce daños hepáticos y el segundo tiene un alto riesgo de sangrado). Además, son fácilmente reemplazables, por lo que recomiendan que sean retirados del mercado colombiano.

La pregunta que se hacen los expertos en el tema es qué responsabilidad le cabe a los laboratorios que los distribuyen si ya tienen noticias de los peligros que implica su uso.

Tomado de: http://www.elespectador.com/impreso/articuloimpreso88997-farmacos-peligrosos

:wq

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